Análisis de los resultados de las tesis consultadas, entre los años 2015-2025, acerca de los trastornos de la comunicación oral

El análisis de los resultados de las investigaciones orientadas al estudio de la comunicación oral y sus trastornos durante el período 2015-2025, basado en 80 documentos, revela una serie de hallazgos significativos y tendencias claras que reflejan tanto avances como desafíos en el campo de la logopedia y la intervención en trastornos comunicativos. Dicho análisis permite identificar patrones, avances y desafíos que caracterizan esta década en el contexto cubano.

Este corpus de investigaciones se sustenta en un marco teórico robusto que integra el enfoque dialéctico-materialista y el histórico-cultural, con una fuerte influencia de las teorías de Lev Vygotsky. Según este marco, el lenguaje se concibe como un proceso integral de naturaleza biopsicosocial, donde convergen dimensiones cognitivas, afectivas y contextuales, como el entorno familiar, escolar y comunitario. Dicho enfoque subraya la importancia de la mediación social en el desarrollo lingüístico, entendiendo que el lenguaje no solo es una herramienta de comunicación, sino también un medio para la formación de conceptos, la organización del pensamiento y la internalización de habilidades sociales.

En el primer quinquenio, la investigación sobre comunicación oral en Cuba se caracterizó por la consolidación de un marco teórico robusto, basado principalmente en el enfoque dialéctico-materialista y el histórico-cultural, con una fuerte influencia de las teorías de Lev Vygotsky. Este marco concebía el lenguaje como un proceso biopsicosocial en el que convergían dimensiones cognitivas, afectivas y contextuales (entorno familiar, escolar y comunitario). La mediación social se identificó como un elemento clave en el desarrollo lingüístico, entendiendo el lenguaje no solo como una herramienta de comunicación, sino también como un medio para la formación de conceptos y la organización del pensamiento.

En cuanto a las metodologías, se observó una preferencia por la triangulación de técnicas, combinando métodos cualitativos (observación directa, entrevistas a padres y docentes) y cuantitativos (pruebas logopédicas estandarizadas y análisis documental), lo que permitió obtener una visión holística del desarrollo comunicativo del niño, evaluando tanto sus habilidades lingüísticas como los factores contextuales que influían en su progreso.

Las estrategias de intervención en este período se centraron en el enfoque lúdico, utilizando juegos, poesía, cuentos interactivos y manualidades para motivar el aprendizaje de habilidades comunicativas. La personalización de las actividades fue un elemento clave, reconociendo que cada niño tenía un ritmo de desarrollo y necesidades únicas. También se destacó la importancia de la participación familiar, aunque su implementación práctica aún presentaba limitaciones.

Se desarrollaron herramientas prácticas como manuales, folletos, guías de actividades y materiales didácticos adaptados, que facilitaban la implementación de las intervenciones y empoderaban a los actores involucrados (familias, docentes y terapeutas).

A pesar de los avances, el primer quinquenio presentó vacíos significativos:

  • Falta de evaluación a largo plazo de los resultados de las intervenciones.
  • Limitaciones en zonas rurales o marginadas.
  • Subutilización de tecnologías especializadas (software de entrenamiento auditivo, dispositivos de comunicación aumentativa).
  • Falta de capacitación sistemática para las familias.
  • Coordinación interdisciplinaria incipiente.

Entre los hitos más relevantes del primer quinquenio, destacan: la consolidación del marco teórico mediante la adopción del enfoque dialéctico-materialista e histórico-cultural; el desarrollo de herramientas prácticas como manuales, folletos y guías de actividades; el reconocimiento de la importancia de la participación familiar; y la popularización del enfoque lúdico.

En el segundo quinquenio, se observó una evolución hacia enfoques más innovadores y diversificados. El marco teórico se amplió para incluir nuevos elementos, como el ideario pedagógico martiano, que promovía valores como la identidad nacional, la justicia social y la inclusión. Además, se consolidó el enfoque bilingüe para la intervención en niños sordos, integrando la lengua de señas cubana (LSC) y el español oral.

Las metodologías de investigación incorporaron un mayor uso de tecnologías, como presentaciones digitales, software de entrenamiento auditivo y plataformas en línea, lo que permitió una evaluación más estructurada y precisa. También se observó un enfoque comunitario, con el desarrollo de actividades preventivas y estimuladoras en contextos comunitarios, especialmente para niños prematuros o en riesgo.

Las estrategias de intervención se volvieron más sofisticadas:

  • Enfoque multisensorial: estímulos visuales, auditivos y táctiles.
  • Secuencia progresiva: concienciación del error → producción guiada → generalización.
  • Recursos innovadores: pictogramas, comunicación aumentativa, canciones.
  • Participación familiar activa: talleres, folletos y manuales.
  • Trabajo interdisciplinario: mayor integración entre logopedas, docentes, psicólogos.

En cuanto a los trastornos primarios abordados, las investigaciones se centraron en alteraciones que afectan directamente el desarrollo lingüístico sin estar asociadas a condiciones secundarias graves:

Trastornos primarios abordados:

  • Dislalia funcional: dificultades articulatorias sin causa orgánica.
  • Retraso simple del lenguaje: desarrollo inferior al esperado para la edad.
  • Mutismo selectivo: incapacidad de hablar en ciertos contextos por ansiedad.
  • Trastornos de la fluidez: como la tartamudez.
  • Disglosia: asociada a malformaciones anatómicas.
  • Trastornos de la comunicación en sordera.

Para cada uno de ellos se propusieron estrategias específicas: ejercicios de motricidad orofacial y entrenamiento fonético para la dislalia; creación de entornos seguros y refuerzo positivo para el mutismo selectivo; técnicas de respiración y habla rítmica para la tartamudez; terapia prequirúrgica y ejercicios adaptados para la disglosia; y modelos bilingües (lengua de señas y español oral) para la sordera.

Los resultados reportados en las investigaciones muestran mejoras cuantificables en áreas como la inteligibilidad del habla, la ampliación del vocabulario y la fluidez comunicativa. También se observa un impacto positivo en el ámbito emocional, con un aumento de la autoestima y la motivación de los niños tras las terapias.

A pesar de los avances, el segundo quinquenio aún presentó vacíos y desafíos:

  • Falta de evaluación a largo plazo.
  • Barreras de acceso a tecnologías en zonas rurales y marginadas.
  • Formación docente insuficiente.
  • Falta de atención a grupos vulnerables (discapacidades múltiples, pobreza extrema).
  • Falta de protocolos estandarizados para colaboración interdisciplinaria.

Entre los hitos más relevantes del segundo quinquenio, destacan: la ampliación del marco teórico con la integración del ideario pedagógico martiano y el enfoque bilingüe para la sordera; la incorporación de tecnologías como software, aplicaciones móviles y plataformas en línea; el desarrollo de un enfoque comunitario; la mayor sofisticación de las estrategias de intervención; y el empoderamiento familiar. Además, se destaca que la revisión por especialistas ha sido un aspecto constante, con el 100% de las propuestas recibiendo evaluaciones positivas por su claridad, pertinencia y aplicabilidad.

La comunicación oral en Cuba experimentó una evolución notable entre los dos quinquenios. En el primer período (2015-2019), el enfoque se centró en la consolidación de bases teóricas y metodológicas, con un énfasis en el uso de estrategias lúdicas y la participación incipiente de la familia. Las intervenciones eran principalmente correctivas, dirigidas a niños en edad preescolar y escolar temprana, y se enfocaban en trastornos como la dislalia, el retraso simple del lenguaje y la tartamudez.

En el segundo quinquenio (2020-2025), la comunicación oral se abordó desde una perspectiva más innovadora y diversificada, incorporando nuevos marcos teóricos y un enfoque bilingüe para la intervención en niños sordos. Las metodologías de investigación se enriquecieron con el uso de tecnologías, y las estrategias de intervención se volvieron más sofisticadas, adoptando enfoques multisensoriales y secuencias progresivas. Además, la participación familiar adquirió mayor relevancia, y las intervenciones se extendieron a grupos más diversos, como adolescentes, niños con implantes cocleares, TEA y síndrome de Down.

Aspecto2015-20192020-2025
EnfoqueConsolidación de bases teóricas y metodológicasInnovación y diversificación de enfoques
Marcos teóricosDialéctico-materialista e histórico-cultural (Vygotsky)Ideario martiano + enfoque bilingüe para sordera
MetodologíasTriangulación de técnicas (cuali + cuanti)Uso de tecnologías + enfoque comunitario
EstrategiasLúdico, personalización incipiente, participación familiar limitadaMultisensorial, secuencias progresivas, participación activa
Población objetivoNiños preescolares y escolar tempranaAdolescentes, TEA, síndrome de Down, implantes cocleares
TecnologíasSubutilizadas (barreras económicas)Software, apps, plataformas en línea
Participación familiarReconocimiento de importancia (limitada)Empoderamiento activo (talleres, manuales)
Trabajo interdisciplinarioIncipienteFortalecido (mayor integración)

Regularidades que se mantuvieron en ambos quinquenios:

  • El marco dialéctico-materialista e histórico-cultural siguió siendo la base.
  • Se reconoció el papel clave del entorno familiar, escolar y comunitario.
  • Juegos, cuentos y actividades creativas como herramientas fundamentales.
  • Necesidad de adaptar las estrategias a cada niño.

Vacíos persistentes:

  • Falta de evaluación a largo plazo.
  • Limitaciones tecnológicas en zonas rurales.
  • Formación docente insuficiente.
  • Poca representación de niños con discapacidades múltiples.

De manera transversal, las investigaciones analizadas reflejan una adaptación creativa y contextualizada a las necesidades de diferentes poblaciones y escenarios. Se observan enfoques teórico-metodológicos innovadores, como la integración del ideario pedagógico martiano, y una atención especializada a grupos singulares (niños con implantes cocleares, estudiantes ciegos con dislalia, familias de educandos sordos).

La creación de materiales terapéuticos personalizados —folletos para familias de niños con mutismo selectivo, sistemas bilingües, cuadernos multisensoriales para niños con síndrome de Down— evidencia un compromiso con la accesibilidad y la inclusión. Estos materiales no solo facilitan la intervención, sino que empoderan a familias y docentes.

Los contextos de aplicación incluyen escuelas emblemáticas y centros especializados, lo que permite adaptar las intervenciones a las particularidades institucionales y poblacionales. La integración de elementos culturales, como la educación sexual para el desarrollo del lenguaje o el uso del patrimonio literario cubano, fortalece el vínculo emocional y la identidad de los participantes.

Se observa un avance en la aplicación de herramientas tecnológicas, especialmente en el entrenamiento auditivo para usuarios de implantes cocleares, así como la adecuación de técnicas tradicionales para contextos grupales.

En cuanto a la validación, el 100% de las propuestas recibieron evaluaciones positivas por su claridad, pertinencia y aplicabilidad. La adaptabilidad contextual de los materiales ha permitido que herramientas como los cuadernos para niños con síndrome de Down sean replicables en otras escuelas cubanas y contextos latinoamericanos.

Sin embargo, persisten retos técnicos:

  • Necesidad de intervenciones prolongadas para abordar fonemas complejos.
  • Limitaciones tecnológicas en escuelas rurales.
  • Barreras socioculturales como la sobreprotección familiar.
  • Estigmas hacia la discapacidad en comunidades con bajo nivel educativo.

Las recomendaciones derivadas de estas investigaciones apuntan a:

  • Fortalecer la capacitación docente en estrategias innovadoras.
  • Promover políticas públicas que prioricen la detección temprana.
  • Fomentar el uso de tecnologías accesibles (aplicaciones móviles, plataformas digitales).

Los estudios concluyen que la corrección y compensación de los trastornos de la comunicación oral en la infancia dependen de estrategias estructuradas y creativas, que integren lo lúdico, lo pedagógico y lo tecnológico, junto con la participación activa de familias, comunidades y profesionales de diversas disciplinas.