Marco teórico

Fichas descriptivas de los principales trastornos de la comunicación oral

Teniendo en cuenta los niveles de la comunicación oral, dentro del nivel habla se considera la alteración de los componentes articulatorios y del ritmo y la fluidez verbal. En el primer grupo se encuentran los siguientes trastornos.

La dislalia es un trastorno en la pronunciación de los fonemas que se caracteriza por la incapacidad para articular correctamente ciertos sonidos o grupos de sonidos del habla. Este trastorno se presenta sin que exista una afectación en la inervación de la musculatura articulatoria, ni otras alteraciones acompañantes en los componentes del lenguaje; es decir, no tiene una base neurológica ni orgánica grave.

La dislalia puede manifestarse por la omisión, sustitución, distorsión o adición de fonemas, lo que dificulta la correcta producción de los sonidos del idioma. Además, se clasifica en diferentes tipos según su causa:

  • Dislalia evolutiva o fisiológica: propia del desarrollo normal del lenguaje en los niños pequeños y suele desaparecer con el tiempo.
  • Dislalia funcional: un defecto en la articulación sin alteraciones orgánicas.
  • Dislalia audiógena: se debe a problemas auditivos.
  • Dislalia orgánica: se relaciona con alteraciones físicas en los órganos del habla, pero sin daño neurológico central.

Por la diversidad de sonidos pueden ser: simples/monomorfas o complejas/polimorfas.

Dislalia funcional. Constituyen alteraciones en la articulación y pronunciación de los sonidos, originadas por el debilitamiento en los procesos neurodinámicos superiores de excitación e inhibición, que dificultan el funcionamiento de los órganos periféricos del habla. Esta puede ser causada por:

  • Escasa habilidad motora.
  • Falta de comprensión y/o discriminación auditiva.
  • Imitación de patrones lingüísticos incorrectos en el habla de la familia u otras personas que rodean al educando.
  • Factores psicológicos y ambientales.
  • El bilingüismo mal empleado en las etapas de evolución y desarrollo del lenguaje en el educando.
  • Un retraso madurativo general.

Dislalia orgánica. Constituyen alteraciones en la articulación y pronunciación de los sonidos, originadas por afectaciones en los órganos del nivel periférico del habla y de origen no neurológico central. Pueden aparecer en el período normal del desarrollo del individuo o adquirirse en el curso de la vida por las siguientes causas: enfermedades infecciosas, traumas, malformaciones, disglosias (labial, mandibular y lingual), alteraciones del sistema máxilo-dental, alteraciones de la lengua y la bóveda palatina.

Es uno de los trastornos más frecuentes en la infancia, ya que durante el desarrollo del lenguaje es común que los niños presenten dificultades temporales en la pronunciación de algunos fonemas. Sin embargo, cuando estas dificultades persisten más allá de la edad esperada para su superación (generalmente después de los 4 o 5 años), se considera que existe un trastorno que requiere intervención logopédica.

La rinolalia es un trastorno del habla que se caracteriza por una alteración en la resonancia nasal durante la emisión de los sonidos, debido a un desequilibrio en el paso del aire entre la cavidad nasal y la bucal. Este trastorno puede manifestarse como una resonancia nasal excesiva o insuficiente, lo que afecta la calidad y claridad del habla, y está asociado a dificultades en la articulación de ciertos fonemas.

Rinolalia orgánica. Se producen cambios estructurales de los órganos de la articulación y la fonación (paladar óseo, velo del paladar, cavidad nasal, insuficiente inervación velar), que provocan una inadecuada distribución del flujo de aire en los resonadores, así como una incorrecta articulación de los sonidos del idioma. Entre sus causas:

  • Fisuras palatinas: malformación del paladar, congénitas o adquiridas por traumas. Pueden ser completas o incompletas (paladar óseo, paladar blando, úvula).
  • Fisuras submucosas: una membrana mucosa que no permite detectar el defecto por simple exploración visual, por lo que es necesario un examen táctil-digital.
  • Úvula bífida o doble: no provoca forzosamente una alteración resonancial, pero evidencia un elemento hereditario.
  • Velo corto: el velo tiene poca extensión e impide el contacto con la pared faríngea posterior.
  • Parálisis y paresias velares: orgánicas cuando son provocadas por lesiones o enfermedades del Sistema Nervioso Central o periférico, o por traumatismos posquirúrgicos.
  • Problemas nasales orgánicos: crestas pronunciadas, desviaciones del tabique, pólipos y vegetaciones adenoideas.

Las fisuras palatinas congénitas se dividen en exógenas (influencia de virus, bacterias y toxinas durante el desarrollo del embrión — toxoplasmosis, alteraciones nutricionales, déficit de oxígeno, radiaciones, venenos teratógenos, alcoholismo, madres añosas) y endógenas (factor hereditario dominante o recesivo, y orificios palatinos por alteraciones adquiridas).

Rinolalia funcional. Se produce un mal funcionamiento del velo del paladar o de la pared posterior de la faringe en el proceso de emisión de los sonidos verbales, provocando una incorrecta realización del anillo velofaríngeo y el rompimiento del equilibrio entre los resonadores nasal y bucal. Entre sus causas:

  • Parálisis y paresias velares funcionales posquirúrgicas.
  • Dificultades atencionales (falta de atención del individuo sobre su habla).
  • Discapacidad auditiva (personas sordas e hipoacúsicas que no perciben su propia habla).
  • Imitación de patrones lingüísticos incorrectos.

Clasificación según el momento de aparición:

  • Congénita: su etiología ya está presente en el momento del nacimiento; más severas que las adquiridas (fisura palatina congénita, velo corto).
  • Adquirida: la base etiológica aparece después del nacimiento (procesos inflamatorios de la cavidad nasal, tumores).

Clasificación por la alteración del mecanismo anatomofisiológico:

  • Rinolalia cerrada o hiporrinolalia: disminución de la función del resonador nasal por obstrucción del paso del aire. Se afectan los sonidos nasales (/m/, /n/, /ñ/), que se sustituyen por oclusivos y africados. El timbre de la voz es hiponasal, apagado.
  • Rinolalia abierta o hiperrinolalia: marcada resonancia nasal por el paso libre del aire por la cavidad nasal. Cambios de consonantes (/p/ y /b/ por /m/; /t/ y /d/ por /n/) y dificultades con fricativos /s/ y /f/.
  • Rinolalia espástica: hiperrinolalia funcional activa, por contracción muscular de la parte superior de la faringe; habla "amanerada".
  • Rinolalia mixta: combina una hiperrinolalia funcional y una hiporrinolalia orgánica.

Regularidades del habla, la voz y la conducta de los niños con rinolalia por fisura palatina congénita. El deterioro del aspecto físico, las frecuentes enfermedades respiratorias y digestivas y un lenguaje incomprensible provocan rechazo del colectivo escolar, aislamiento y negativismo verbal. Se observan apatía social, dificultades en el aprendizaje, retraso escolar, ansiedad, hiperactividad, baja autoestima, trastornos del sueño y fatiga. A nivel lingüístico, se altera todo el componente sonoro del lenguaje: timbre nasal muy marcado, voz monótona y apagada.

Constituye un trastorno de la comunicación oral en el nivel habla; es un trastorno orgánico del lenguaje de carácter neurológico, debido a lesiones en regiones centrales y en las vías conductoras del sistema motor verbal. Se presenta una insuficiencia en la inervación de los órganos que intervienen en la emisión del habla; en consecuencia se producen trastornos en la pronunciación, acompañados de alteraciones respiratorias, del ritmo, la velocidad, la entonación, la voz y el aspecto léxico-gramatical de la lengua. Por sus particularidades se considera la alteración más compleja del componente sonoro del lenguaje.

Es resultado de una lesión del sistema nervioso central, que surge por lo general como síntoma de las parálisis cerebrales, motivada por trauma o procesos inflamatorios del cerebro (meningitis, meningoencefalitis, trastornos vasculares, embriopatías). En el 80% se reconocen por traumas prenatales y se hacen más complejas en el parto (traumas físicos del cerebro, hemorragias, anoxias). Según la localización de la lesión se clasifica en: bulbar, pseudobulbar, cerebelar o cerebelosa, subcortical y cortical.

Características generales:

  • Se afectan los procesos neuropsicológicos y psicolingüísticos (dificultades comprensivas y expresivas del lenguaje).
  • Variaciones bruscas e incontroladas del tono.
  • Voz temblorosa y alteraciones en la intensidad.
  • Inspiración frecuente por gasto excesivo.
  • Aceleración o lentificación del ritmo en segmentos del habla.
  • Reducción de la acentuación.
  • Marcha incoordinada y precaria, con muecas constantes.

Trastornos de carácter primario asociados:

  • Motricidad articulatoria: movimientos superficiales, poco fluidos, insuficientes y débiles; la lengua se desvía y no consigue el movimiento.
  • Pronunciación: por las paresias y parálisis se omiten sonidos, se producen sustituciones y distorsiones e inconstancia articulatoria.
  • Respiración: superficial, frecuentemente clavicular; tienden a hablar durante la inspiración (sensación de ahogo).
  • Voz: ronca, nasal, poco modulada; trastornos en la intensidad, el tono y el timbre.
  • Entonación: habla monótona y poco modulada; velocidad alterada y pausas innecesarias.
  • Motricidad general: torpeza, imprecisión de los movimientos y dificultades en la coordinación motriz fina (escribir, pintar, atarse los zapatos).

El insuficiente desarrollo del lenguaje y del pensamiento dificulta su ubicación en el marco de la escuela regular, por ello son tributarios de la escuela específica para trastornos severos del lenguaje.

Se considera que un educando está retrasado en el lenguaje cuando, desde el punto de vista cuantitativo (cantidad de vocabulario) o cualitativo (diferentes áreas del lenguaje), está por debajo de la edad cronológica.

El retraso del lenguaje se considera un trastorno primario cuando se caracteriza principalmente por un retardo en la adquisición de las habilidades lingüísticas de acuerdo a la edad cronológica, sin asociación a causas orgánicas. En cambio, es un trastorno secundario cuando el desarrollo enlentecido se relaciona con un déficit sensorial (sordera o hipoacusia, sordoceguera), motor, cognitivo (retraso mental), con el autismo o con disfunciones cerebrales evidentes (disfasia).

Causas endógenas (orgánicas): discapacidad intelectual, hipoacusias, parálisis cerebral, lesión focal o inmadurez neurológica, trastornos de lateralidad.

Causas exógenas (funcionales): pobre estimulación lingüística (jerga familiar, uso indiscriminado de diminutivos), problemas afectivo-relacionales (sobreprotección, privación, sobrecorrección lingüística), negativismo, institucionalismo u hospitalización prolongada, bilingüismo mal establecido.

Se puede clasificar en:

  • Retraso específico severo del lenguaje: la manifestación más grave. Reducción considerable de los patrones fonológicos (en "estado embrionario"), afectación de casi todos los sonidos del idioma y vocabulario reducido a un pequeño grupo de palabras mal estructuradas, en ocasiones inentendibles fuera de contexto. Hay ausencia total o casi total de comunicación con lenguaje articulado, sustituido por mímica, jerga y sonidos onomatopéyicos.
  • Retraso simple del lenguaje: la forma más leve. Los componentes fonológico, morfosintáctico, semántico y pragmático reflejan un desbalance cualitativo y cuantitativo respecto a otros niños del mismo período evolutivo.

Características de la expresión (retraso simple):

  • Nivel fonológico: patrones desviados, habla infantilizada, omisión de consonantes y sílabas iniciales; el grupo más afectado es el fricativo.
  • Nivel semántico: vocabulario reducido a objetos del entorno y problemas con conceptos abstractos (colores, forma, espacio, tiempo).
  • Nivel morfosintáctico: lenguaje telegráfico, frases cortas, dificultades con artículos, pronombres, plurales y tiempos verbales; predominio de coordinación con "y".
  • Nivel pragmático: alteración de la intencionalidad comunicativa, dificultad para adaptarse al interlocutor y escaso uso del lenguaje en su función lúdica o narrativa.

Comprensión: dificultades con órdenes sencillas o complejas, insuficiente discriminación de fonemas cercanos y una comprensión aproximativa y contextual.

Suele asociarse a una inmadurez generalizada: ligero retraso motor y de la expresión gráfica, retraso en la dominancia lateral, dificultades cognitivas (pensamiento-lenguaje, memoria-atención), problemas psicoafectivos (baja autoestima, timidez, introversión, hiperactividad) y dificultades en el aprendizaje de la lectoescritura.

La tartamudez es un trastorno complejo del habla que se caracteriza fundamentalmente por la interrupción de la fluidez verbal, manifestada a través de repeticiones, prolongaciones y bloqueos involuntarios de sonidos, sílabas o palabras. Estas interrupciones se producen como resultado de contracciones espasmódicas de la musculatura implicada en la articulación, que pueden ser tónicas (tensiones sostenidas que impiden la emisión del sonido) o clónicas (movimientos rápidos y repetitivos). Suelen ir acompañadas de movimientos accesorios o concomitantes en mandíbula, labios o cuello.

Desde una perspectiva funcional y clínica, no solo afecta la producción del habla, sino que tiene un impacto significativo en la comunicación interpersonal, la autoestima y la calidad de vida. Las personas que tartamudean experimentan con frecuencia frustración, ansiedad y preocupación, lo que puede derivar en evitación de situaciones comunicativas y deterioro de sus relaciones sociales, académicas o laborales.

Según sus manifestaciones clínicas, la tartamudez clónica se caracteriza por repeticiones rápidas y reiteradas de sonidos o sílabas, mientras que la tartamudez tónica se manifiesta por bloqueos o pausas prolongadas en la emisión del habla.

Es un trastorno multifactorial en el que confluyen aspectos neurobiológicos (control motor del habla), factores genéticos, variables emocionales (estrés y ansiedad) y el contexto social y comunicativo. Requiere un abordaje interdisciplinario que integre la intervención logopédica con el apoyo psicológico y, en ocasiones, médico.

El tartaleo es un trastorno de la comunicación oral y escrita de carácter heredoconstitucional y central, que se manifiesta generalmente en la emisión rápida y atropellada del lenguaje (taquifrasia o taquilalia). Se caracteriza por repeticiones, titubeos, vacilaciones y prolongaciones de sonidos o sílabas. Aparece comúnmente en la infancia, entre los 3 y 6 años, cuando el educando está madurando las estructuras corticales y periféricas implicadas en el lenguaje.

Refleja un desequilibrio temporal en el lenguaje central. A diferencia de la tartamudez, suele ser transitorio y no está asociado a una afectación psicopatológica o neurológica.

Síntomas obligatorios: repeticiones de sílabas o palabras, ausencia de conciencia sobre la forma de hablar, dificultades de concentración, limitación del campo de atención, debilidad perceptiva y pensamiento desorganizado.

Síntomas facultativos: interjecciones, detenciones antes de vocales sin contracción muscular, incapacidad articulatoria motriz, dificultades gramaticales, monotonía, trastornos respiratorios durante el habla y, en algunos casos, desarrollo tardío del lenguaje. Puede asociarse a problemas de lectoescritura, hiperactividad e incapacidad rítmico-musical.

El tartaleo fisiológico es un proceso evolutivo que suele resolverse espontáneamente con la maduración del sistema nervioso. Sin embargo, si persiste o se agrava, puede evolucionar hacia una tartamudez más definida, por lo que la observación, el seguimiento y la intervención temprana (orientación a la familia y estimulación del lenguaje) son clave.

Desde el punto de vista psicológico y pedagógico, el educando con tartaleo suele mostrar intranquilidad, descuido en las tareas escolares, impuntualidad y cambios frecuentes de actividad. A nivel social es activo y sociable, aunque carece de talento narrativo; los fracasos escolares y sociales no suelen afectar su ánimo, a diferencia de los niños con tartamudez.

Tartamudez frente a tartaleo:

AspectoTartamudezTartaleo
Conciencia del trastornoAlta, con estrategias encubridorasGeneralmente ausente
Ritmo del lenguajeInterrumpidoAcelerado, rápido (taquilalia)
Movimientos concomitantesAusentesPresentes (ojos, labios, mejillas, extremidades)
Fonemas fóbicosFrecuentes (/p/, /t/, /k/)Ausentes
Concentración en el hablaMalBien
Lectura de texto conocidoBienMal
Lectura de texto desconocidoMalBien
Ortografía y escrituraGeneralmente buenaDeficiente, irregular, con errores frecuentes
Capacidad narrativaBuenaDificultad para estructurar narraciones
Atención y concentraciónNormalDeficiente
Actividad motoraNormalIntranquilidad, hiperactividad
Aprendizaje escolarGeneralmente buen estudianteTendencia a bajo rendimiento
Vivencias psicológicasInfelicidad, hipersensibilidadIndiferencia

TrastornoEtiologíaTipología
DislaliaAlteración funcional de los órganos articulatorios sin daño neurológico ni malformaciones graves. Malos hábitos, imitación, déficit auditivo leve o inmadurez.Evolutiva, funcional, audiógena y orgánica (además, simples/monomorfas o complejas/polimorfas).
RinolaliaAlteración en la resonancia de la voz por el desequilibrio en el paso del aire entre la cavidad oral y la nasal; puede deberse a malformaciones anatómicas.Abierta (hiperrinolalia), cerrada (hiporrinolalia), espástica y mixta (orgánica o funcional; congénita o adquirida).
DisartriaTrastorno neuromotor del habla por lesiones en el sistema nervioso central o periférico (parálisis cerebral, accidentes cerebrovasculares, traumatismos craneoencefálicos, enfermedades neurodegenerativas).Espástica, flácida, atáxica, hipocinética, hipercinética y mixta (según la localización: bulbar, pseudobulbar, cerebelosa, subcortical, cortical).
Retraso del lenguajeEndógenas (discapacidad intelectual, hipoacusias, parálisis cerebral, lesión focal o inmadurez neurológica, trastornos de lateralidad) y exógenas/funcionales (pobre estimulación, problemas afectivo-relacionales, negativismo, institucionalismo, bilingüismo mal establecido).Retraso específico severo del lenguaje y retraso simple del lenguaje.
TartamudezMultifactorial: factores neurobiológicos (control motor del habla), genéticos, emocionales (estrés y ansiedad) y sociales.Clónica (repeticiones rápidas de sonidos o sílabas) y tónica (bloqueos o pausas prolongadas).
TartaleoHeredoconstitucional y central; desequilibrio temporal del lenguaje central por inmadurez de las estructuras corticales y periféricas (3 a 6 años).Fisiológico o evolutivo (transitorio); puede evolucionar hacia una tartamudez definida si persiste.